LA CODOSERA - BADAJOZ (EXTREMADURA)

 

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POESÍAS


Saludos y bienvenidos poetas, lectores, autores, y todos los que disfrutan de la poesía.

    Aquí damos rienda suelta a la magia que crean  las palabras de personas que disfrutan de la poesía, y comparten sus escritos con todos nosotros.
 

“LOA  AL  ORDENADOR”

Contemplo este temblor que se apodera
de mi mano al empuñar la pluma,
incluso la cuchara, copa o vaso,
y me pongo a pensar en aquel tiempo,
cuando aun era un hombre rebosante
de salud, de potencia, de firmeza,
capaz de entretener mis ratos de ocio
escribiendo con rasgos decididos,
o comiendo o bebiendo sin temores
de verter la comida o la bebida,
sin miedo de mancharme las camisas
...

Menos mal que poseo un cachivache
que me ayuda a escribir sin titubeos,
sin miedo a que el renglón salga torcido,
o la letra ilegible, por temblona,
pues me basta pulsar, una por una,
las teclas que se ofrecen a mi vista,
esperando el roce de mis dedos
para ir escribiendo en la pantalla,
en la letra que elijo en cada caso,
con renglones que da gusto mirarlos,
los pocos pensamientos que aun me quedan,
si es que aun no volaron con los años
...

Bendito “ordenador”, fiel compañero
que me presta solícito su ayuda,
permitiendo que escriba de corrido,
lo mismo que escribía cuando era
poseedor de una mano que trazaba
firmes letras en líneas sin desvíos,
en vez de poseedor de ésta que ahora
se niega a obedecer mi pensamiento
y se pone a temblar como una boba
...

¡Bendito “ordenador”!  ¡Qué Dios conceda
el cielo a sus sabios inventores!
No saben el favor que nos hicieron,
no sólo a los temblones, sino a todos
los hombres que en el mundo coexistimos
y que hoy no sabríamos, ninguno,
manejarnos sin su valiosa ayuda.

¡Bendito “ordenador”! ¡Bendito seas!

Salamanca, 21 de Julio 2010
 

José María Hercilla Trilla

 

HAN TRAICIONADO EL ALMA DE LOS BOSQUES

Han traicionado el alma de los bosques
y aniquilado el cuerpo de los prados
en aras -aseveran- del progreso...
Mas si entreabro el manto que recubre,
La Codosera, tu cuerpo adolescente
descubriré en tus senos todavía
el verdor natural de un paraíso.

Como una gelatina monstruosa,
ascendente y versátil,
el aire se ha cubierto en las ciudades
-que llamamos urbes del progreso-
de una costra inquieta y aterrante
de polvo iridiscente
y gas irrespirable en suspensión....
El perfumado aliento de tus labios,
en La Rabaza, junto al Gevorete,
me dices que hay un mundo todavía
para hombres con sangre en las entrañas.

Allí afloran equipos megafónicos
sobre prados de hierba artificial,
y por las bocas de los altavoces
disparan, tabletean,
(grabadas en los surcos de un compacto)
unas notas que imitan pobremente
cantando al ruiseñor en la enramada
-que casi se ha extinguido el planeta-,
mas yo sus trinos oigo todavía,
en tu Chopera que al Gévora ensombrece.

Hay por la urbe miles de aerosoles
perfumando el ambiente corrompido
de alquímicos aromas olorosos
con resina de pino en emulsión;
que aspiramos desde la rejilla
del filtro de una máscara antigás.

¿Entiendes mis afanes ascendidos,
La Codosera,
del que quiere morir siendo  hijo tuyo
tomando el sol bajo tus encinares?

Pedro Cordero Alvarado

 

VERANO

La blancura de cal del cortijo
se ha olvidado en la noche nublada.

Huele a campo de mieses maduras
y humedad de tormenta lejana;
cielo bajo, sin luna ni estrellas
que ha apoyado su peso el alma.

Una mano, en el aire caliente,
estremece la vieja guitarra;
y ella es voz de un amor escondido
al que nunca violaron palabras;
hondo amor soterrado y doliente,
- ronco son de cadena arrastrada -
pozo oscuro guardando una luna
que se ahogó bajo el cielo del agua.

Gritos verdes de luz en el cielo;
negras sombras que ciegan y abrazan
breve luz de un cigarro que, a veces,
ilumina de rojo una cara.

Huele a campo de mieses maduras
y a humedad de tormenta lejana.

   Celestino Vega Mateos
 

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