La
Codosera, 05 de Septiembre del 2008.-
La Presidencia
de la Diputación de Badajoz y los dos portavoces de
los Grupos Políticos
representados en la Corporación Provincial (PSOE y PP) han
consensuado durante esta semana la Declaración Institucional
de la entidad provincial con motivo del 8 de septiembre, Día
de Extremadura.
Dicha Declaración
Institucional, que se ha remitido esta mañana para su
publicación en el Boletín Oficial de la Provincia y a los
distintos ayuntamientos de la provincia por si desean
acogerse a ella en los distintos Plenos y conmemoraciones
oficiales que se celebren a partir de hoy, la remitimos en
su texto íntegro, seleccionando a juicio de este Servicio de
Prensa los párrafos más relevantes de la misma:
DECLARACIÓN INSTITUCIONAL DE
LA DIPUTACIÓN DE BADAJOZ CON MOTIVO DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE
2008, DÍA DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE EXTREMADURA, EN EL AÑO
DE CONMEMORACIÓN DEL 25º ANIVERSARIO DE LA APROBACIÓN DEL
ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE ESTA COMUNIDAD.
Estimados compañeros de
Corporación
Medios de Comunicación
Ciudadanos y Ciudadanas de la provincia de Badajoz
Como hemos realizado en
ediciones precedentes, afrontamos desde la Corporación
Provincial que presido un nuevo 8 de septiembre, Día de
Extremadura y festividad de la patrona de nuestra Comunidad
Autónoma, Ntra. Sra. De Guadalupe, desde el compromiso común
y renovado que esta declaración institucional desea
trasladar a la ciudadanía de la provincia: el de la defensa
de la identidad y de la dignidad del pueblo extremeño, de
los principios básicos de convivencia y defensa del
pluralismo social y político, y del Estatuto de Autonomía y
la Constitución Española como normas básicas de nuestro
Ordenamiento Jurídico, justo en el año en el que los
extremeños conmemoramos el 25
Aniversario de Aprobación de nuestro Estatuto que nos
constituyó en 1983 como Autonomía dentro del Estado español.
Y lo hacemos, bajo el
consenso de los grupos políticos aquí representados, con el
firme propósito de reclamar la herencia de estos 25 años de
desarrollo y convivencia democrática en el autogobierno,
desde la lealtad institucional y el ánimo en la coordinación
de esfuerzos que desde los primeros días manifestaron las
administraciones locales de nuestra región para desarrollar
los derechos y libertades, los deberes a los que nos
obligábamos instituciones y ciudadanos, y que han hecho
posible que este periodo –corto para la historia de un
pueblo pero tremendamente enriquecedor en el progreso y el
bienestar del mismo- se convierta en un motivo más de
orgullo de las generaciones que han construido y siguen
cimentando hoy este sistema democrático, social y
descentralizado.
Los ayuntamientos y
Diputaciones entendimos desde el primer momento que era
necesario sacrificar las prerrogativas que acompañaban a las
hasta entonces únicas administraciones periféricas y
descentralizadas de un Estado centralizado, propio de un
régimen en transición hacia la democracia, con el fin de
consolidar el Título VIII de nuestra Constitución y las
Leyes Orgánicas que acompañaron a la configuración del mapa
autonómico español. Pero tras 25 años, no es menos cierto
que ese proceso de descentralización administrativa a favor
de las CC.AA. necesita una nueva
revisión: la realidad social y política de la sociedad
española del siglo XXI no se parece, afortunadamente, ya
casi en nada a la que afrontaba el inicio de la democracia
constitucional. Apoyamos -desde esta Declaración- que ese
consenso político trascienda y en Extremadura y en el resto
de CC.AA. en breve podamos
disponer de nuevos Estatutos autonómicos que radiografíen
esa nueva realidad. Así están desarrollándose los
avances entre los grupos políticos mayoritarios en nuestra
región y que desembocarán en un nuevo Estatuto de Autonomía
para el pueblo extremeño durante la presente legislatura, y
así está produciéndose en el resto de territorios
constituidos como tales dentro del Estado y la Nación
española.
Sin embargo, la
administración local no puede hoy reproducir esa misma
voluntad de sacrificio competencial y financiero que hace 25
años sino que reclama un ajuste de estos dos ámbitos para
poder seguir desarrollando los servicios propios y
ejecutivos sobre competencias de las
CC.AA. en nuestros municipios. Los ayuntamientos
han sido y –con nuevas competencias y el ejercicio de los
llamados “derechos de nueva generación”- son cada día más,
la administración más cercana para el ciudadano en la
prestación de esas garantías. Una acumulación de tareas, que
trascienden las recogidas en la Ley de Bases de Régimen
Local, asumidas sólo por esa tradición se servicio a la
ciudadanía, que ha llevado –por el contrario- a una
situación insostenible para las Haciendas Locales.
Como extensión a ese
correcto desarrollo y a la mejora de nuestra Autonomía,
deseo reiterar la necesidad que hoy tiene el mundo local de
que se definan de una vez por todas los servicios propios
que competen a estas administraciones, descentralizando
aquellas que –bajo titularidad del Estado o de la Comunidad-
se ejecutan sin embargo por los ayuntamientos, total o
parcialmente, y –sobre todo- dotándolas de la financiación
necesaria para que esos servicios se presten a la sociedad
bajo los principios constitucionales de eficacia, eficiencia
y coordinación con el resto de administraciones.
Estamos inmersos en una
nueva revisión competencial que profundice la
descentralización administrativa y nuestro marco autonómico,
sin duda uno de los pilares básicos que ha posibilitado el
bienestar de nuestros ciudadanos. Pero,
de la misma manera que
declaramos todos los grupos políticos representados en este
Pleno, que los avances en el autogobierno no pueden mermar
la fortaleza de un Estado que garantice la igualdad y la
cohesión territorial en España, esta cohesión y la garantía
de que todo ciudadano español y extremeño recibirá los
mismos niveles de servicios, independientemente de su lugar
de residencia debe comenzar por la administración local.
Los ayuntamientos y
Diputaciones entendimos desde el primer momento que el
progreso de España pasaba por el desarrollo de este sistema
autonómico, pero en un proceso inverso al que históricamente
definió a Alemania, Italia o los Estados Unidos de
Norteamérica. En España se produjo desde la generosidad y el
consenso de adelgazar un Estado salido de un régimen
totalitario en beneficio de las regiones y nacionalidades
que lo conformaban. Paralelamente, la entrada en Europa
desde 1986 inició un verdadero camino hacia el federalismo,
aún con sombras en lo político y con claros avances en lo
económico. En este punto del trayecto, reclamamos que
antes de rescribir la historia sobre teorías
soberanistas que jamás nutrieron
el espíritu de nuestra democracia y que esconden claras
reclamaciones para las haciendas de estos territorios más
allá de esa declaración identitaria,
los ayuntamientos y la Diputación de la provincia de Badajoz
–primeros en acompañar como Estado en esa generosidad
administrativa y en sacrificarse en esta tarea- reiteramos
nuestra lealtad a la Constitución Española, que define con
claridad la soberanía nacional en el pueblo español.
Es esa soberanía la que
sustenta el sistema de derechos y deberes de los ciudadanos
la que respalda que
sea el Estado, las CC.AA y el
municipalismo, en el marco del Consejo de Política Fiscal y
Financiera, quienes de forma multilateral deben definir los
servicios, competencias y la dotación financiera que
corresponderá a cada uno de los estadios administrativos en
esa nueva realidad de la España del siglo XXI, garantizando
la igualdad entre ciudadanos.
No existe la solidaridad
entre territorios, sino la solidaridad entre ciudadanos.
Así se produce en el seno de cada municipio, que jamás han
adoptado en la historia de la democracia un análisis de
flujos económicos entre barrios, calles o viviendas, sino
que se nutrieron de los recursos cedidos por el Estado,
captados mayoritariamente en función de la capacidad fiscal
de cada uno de sus habitantes, y que han hecho posible el
progreso universal de la sociedad española durante estos
años de democracia.
Asistimos a tiempos
que requieren del esfuerzo de todos para atravesar una seria
vaguada en este desarrollo, una crisis que cabalga por la
Europa democrática, que esconde una revisión de los modelos
de desarrollo y de los propios bloques geopolíticos del
planeta. No parecen los mejores tiempos para reinventar la
historia y abrir nuevas vías de conflicto entre territorios,
que arrastrarían después a los ciudadanos. Antes de
ello, reclamamos hoy aquí también que esta historia de 25
años de autonomía nos ha enseñado que
sólo el esfuerzo colectivo,
el consenso social y político, y la austeridad sin
detrimento de la eficacia, serán las soluciones para superar
estos periodos que no son nuevos en la historia de nuestro
pueblo. Europa, España y Extremadura necesitan hoy, más que
nunca, que aparquemos nuestras diferencias ideológicas y
nuestras reclamaciones que no contribuyan a la mejora
objetiva de las condiciones de vida de nuestros ciudadanos.
Y en ese empeño, la Diputación de Badajoz –estoy seguro de
ello- volverá a ser un ejemplo ante el resto de
administraciones y ante sus conciudadanos.
Extremadura ha
sido una conquista común. De los que ya no están y han
dejado lo mejor de sus vidas en el empeño, y de los que
continuamos desde la responsabilidad ciudadana o
institucional contribuyendo a su progreso diario. Si en 25
años de existencia, esta Comunidad Autónoma ha podido
ofrecer a sus hijos, a los que retornaron de una sangrante
emigración que mermó nuestras potencialidades, los mejores
años de su historia, estoy convencido –y hablo en nombre de
toda la Corporación Provincial-
que si continuamos en la
senda del diálogo y el respeto al pluralismo, el futuro será
aún más relevante y venturoso para las generaciones que nos
relevarán.
En ese espíritu de
consenso y compromiso por una tarea común, en la lealtad a
la Nación española y en la defensa de la dignidad y la
identidad de nuestra Comunidad, les ruego me acompañen y
griten conmigo:
¡Viva
Extremadura!
¡Viva
España!