JOSÉ LUIS BARRERA COGOLLOS
Presidente de la Audiencia de Barcelona
Le veo en televisión rebosando la
mala salud de la buena mesa, parecido a su compañero de Tribunal Especial,
Adolfo Fernández Oubiña, jubilado pero “trabajando” en la Sección de Fauna
del Bufete Piqué Vidal, y abusando del marisco en la terraza del Barrils
a pocos pasos de mi domicilio. Aguantando tan a menudo su presencia, que desde
hace un año doy un rodeo para no cruzarme con él cuando arrastrando su pesada
barriga, tras encabezar mesas con cortesanos y guardaespaldas, se dirige a por
su coche. Repetidísimas escenas de película entre el restaurante y la lujosa
coctelería Ideal.
Y a lo que iba. De mi último
escrito, un insultador anónimo comentarista me suelta que TODO ES MENTIRA que
desde la Constitución no han existido tribunales ni jueces especiales.
Una parrafada de jerga letrada que corto de asco antes de acabar. Que se lo
pregunte al Presidente actual de la Audiencia de Barcelona, como con lo de la
señora de la limpieza del Supremo que tiró a la basura parte del sumario
del Consorcio de la Zona Franca. El
Presidente de 1980, Alfonso Hernández Pardo (un gran jurista y
acérrimo franquista, dicen, o sea, acérrimo franquista, y lo de jurista, ni
falta), no solo se autonombró presidente de la Sección Primera para ese solo
caso, sino que nombró un Juez Especial. Y así se daba que la Sección Primera
firmaba el mismo día y hora y durante varias veces en dos años con dos
composiciones diferentes según dictara en sus causas “naturales” o en el
particular caso Consorcio de la Zona Franca. Una Soberanía trina y colegiada con
intercambiables soberanos al momento. ¿Hay quien lo entienda?, y la Constitución
en vigor desde tres años atrás puntualizando sobre lo del Juez ordinario
predeterminado por la Ley, el NATURAL. Una broma lo de SALA CONTAMINADA. Un
solo individuo se lo guisó y comió, con la conformidad de los vocales firmantes.
Una curiosa gran virtud, la
que achaca en su toma de posesión a Don José Luis su compañero y amigo el
Decano Guillem Vidal Andreu; en el Franquismo se atrevió a
favor de los “derechos humanos” ( había muerto el Dictador). ¡Y la
Democracia con los mismos jueces y fiscales!, y nadie se rasgó la toga ni tiró
las puñetas a la basura ante las torturas, habituales en las comisarías de
Franco, o las que tanto viví en la Modelo hasta ocho años después de muerto el
Dictador, ni menos ante la arbitrariedad y total indefensión de cientos de miles
de condenados. ¡Que más da, ALGO HARÍAN!
¿Porqué la sustitución, si el
Presidente Manuel Derqui Valbuena tenía la plaza en propiedad? Digo yo,
que Narsís Serra y Jiménez de Parga (acusadores) convencerían a Don
Alfonso, rey de la Taifa, o quizá Pascual Estevill y Piqué Vidal,
convencidos a su vez por el dinero de Javier de la Rosa Martí (después
asiduo a la coctelería Ideal pegada al Barrils donde gastarse 80.000 pesetas
diarias de los 80 era una nimiedad), para que ni se instruyera (se cerró el
sumario en siete meses), y se atuviera al invento creado por ellos para
olvidarse de los mínimo 10.000 millones de pesetas del 75 al 79,
desfalcados, y lo declarado y pruebas pedidas por Del Barco, ni caso, un invento
(para alargar la causa y salir con fianza diría Jiménez de Parga). Ni pruebas ni
investigar, el Juzgado 4 colapsado por el trabajo, y sustituido, para ese solo
caso, su natural y ordinario Juez Ezequiel Miranda de Dios, inquilino y
posterior comprador a precio de ganga de un piso propiedad de Piqué Vidal (que
me atribuyó falsedad ideológica¿?), por José Álvarez Martínez (que
dictó lo del trabajo y sobre una verdad verdadera), y en el mismo
escrito “..y dada la indiscutible relación ya directa o indirecta de dicho
testigo…” en cuanto a Javier de la Rosa, para acto seguido, anular
citaciones y pruebas, y cerrar el sumario. Testigo que ni testificaría en
el juicio. ¿Y para qué un juez especial si no instruyó nada? Puede que en una de
sus comparecencias televisivas o radiofónicas, los magistrados José Luis
Barrera Cogollos y Adolfo Fernández Oubiña (contertulio del gran Del Olmo)
lo cuenten, o lo de su expediente que acabó con uno, Adolfo, degradado de
magistrado de Sala a Juez de Instrucción, y Don José Luis de lo Penal a lo Civil
donde desarrollaría su especialidad de desahucios.
Y una referencia…dos meses
antes de condenarme, Marzo de 1983, la Sección Primera presidida por su
natural y ordinario presidente, Manuel Derqui Valbuena, con los
magistrados Adolfo Fernández Oubiña y José Luis Barrera Cogollos,
condenan a seis meses a José Luis de Vilallonga y Cabeza de Vaca por
atentar contra el honor del Duque de Cádiz Alfonso de Borbón, al
que salomónicamente no indemnizan y le sueltan de reprimenda… “La propia
estima, configurante exclusivo de la honra, solo es dignificante para la persona
cuando se ejerce de manera permanente”. Ignoro que significado tendrá este
galimatías para quien lo lea, yo si lo tengo claro, aunque no quiero que me
condenen a seis meses… por honras ajenas.